
¿Quién soy?

Me llamo Clara (Claire Loiseleur). Nací en 1971 en Francia. Mayor de seis hermanos, viví en Irán de 1976 a 1978, donde aprendí a leer y escribir en dos alfabetos. De regreso a Francia, viví sobre todo en la región de París, donde aprendí, entre otras cosas, violín, inglés y alemán.
Casada a los 22 años, acogí en mi vientre a once hijos que nacieron en los cuatro continentes donde vivimos. Todos nacidos en el corazón de la intimidad conyugal, en un ambiente de paz y respeto, mis hijos fueron criados cerca de la Naturaleza, de manera libre y autónoma.
Desde 2009 vivo en los Andes bolivianos, cerca de Samaipata.
Soy mamá























Soy madre de una familia muy numerosa












Entre enero de 1996 y agosto de 2015 tuve la dicha de dar la bienvenida a once hijos, nacidos en los cuatro continentes en los que vivimos… Aquí van algunas imágenes con música de esta fabulosa aventura..
Soy músico
Vengo de una familia de músicos aficionados por parte de mi papá, así que aprendí violín y solfeo desde los 8 años. De los 10 a los 18 años fui miembro de una orquesta juvenil. En ese marco, participé en intercambios y di conciertos en Alemania, Austria, Italia y Polonia, en la época en que todavía existía el famoso muro entre el oeste y el este de Europa.





Soy aventurera
Cuando nos casamos, queríamos trabajar en África. Así, vivimos 6 meses en Zabré, en Burkina Faso, en 1994, y luego dos años en Maroua, en el extremo norte de Camerún, donde nació nuestro segundo hijo. Debido a problemas de salud, regresamos a vivir a Francia, en las colinas del Layon, en Anjou, de 1998 a 2005. Luego, para hacer realidad nuestros sueños, nos atrevimos a dejarlo todo y partir a la aventura al otro lado del mundo, y esto con nuestros seis hijos de entonces. Vivimos un año en Nueva Caledonia, donde nació nuestro séptimo hijo, y luego tres años en Australia, donde nació nuestro octavo hijo. Finalmente, nos establecimos en Bolivia, donde nacieron nuestros tres últimos hijos.
Amo vivir cerca de la Naturaleza
Crecí en la ciudad, pero desde muy pequeña me siento muy atraída por la Naturaleza y siempre he buscado acercarme a ella cada vez más. Empecé viviendo en el campo, en Anjou, de 1998 a 2005. Luego, en Nueva Caledonia y en Australia, vivimos sobre todo acampando, durante casi cuatro años. Desde 2009 vivo en los Andes, a 1650 m de altitud, en un terreno del que soy guardiana, accesible por un camino de tierra, cerca del Parque Nacional Amboró y lejos de las redes de distribución de agua y electricidad.



































Me fascina lo vivo y me apasionan la Vida y la salud natural
Los problemas de salud que encontramos en África, en un medio muy difícil, hicieron de la salud de nuestra familia mi primera prioridad desde nuestro regreso a Francia en 1998. Quería comprender. Descubrí entonces el libro de Raymond Dextreit La méthode harmoniste («El método armonista», este libro no está traducido al español), que fue toda una revelación: en él comprendí por qué el cuerpo se enferma, qué significa la enfermedad y cómo acompañarla. Desde entonces, me hice cargo yo misma de la salud de mi cuerpo, incluso durante mis numerosos embarazos, así como de la de mis hijos pequeños. Hablo de ello con más detalle en este video: Mi camino hacia la salud natural, 29 años de autonomía – 29 AÑOS SIN MÉDICO
Esta experiencia de más de veinticinco años es la que comparto hoy en el Centro ¡Viva la Vida! Este lugar de vida natural, sana y feliz acoge a residentes deseosos de regenerar su salud viviendo en armonía con la Naturaleza, siguiendo los principios de la salud natural.
Soy ingeniera de las ciencias de la vida
Después del bachillerato científico, elegí deliberadamente orientarme hacia estudios relacionados con la vida, porque era el campo que más me atraía y me apasionaba. Hice entonces dos años de clases preparatorias en biología y matemáticas (superiores y especiales) en el liceo Saint-Louis de París. Luego ingresé, en septiembre de 1991, a la École Nationale Supérieure Agronomique de Montpellier (Escuela Nacional Superior de Agronomía de Montpellier, hoy Institut Agro Montpellier), donde obtuve el diploma de ingeniera en agronomía general. Después hice un posgrado en el Centre National d’Études Agronomiques des Régions Chaudes de Montpellier (Centro Nacional de Estudios Agronómicos de las Regiones Cálidas, hoy integrado al Institut Agro Montpellier), porque me atraían los países del hemisferio sur, en particular África. Allí obtuve el diploma de ingeniera en agronomía tropical, con especialización en gestión social del agua.
Nos llamaban los «ingenieros de la vida». Me gusta mucho este calificativo, que se ajusta bien a lo que me impulsa desde el alma. Un ingeniero es quien recurre a su ingenio para resolver concretamente los problemas que se le presentan. Personalmente, amo la Naturaleza y estoy convencida de que en ella se encuentran las soluciones a la mayoría de los problemas relacionados con la vida a los que nos enfrentamos. Concretamente, bauticé como Jardines fértiles de la Pachamama el terreno del que soy guardiana en los Andes de Bolivia. Para hacerlo cada vez más agradable para vivir y productivo durante todo el año, lo cultivo en permacultura, con la ayuda eventual de voluntarios, siguiendo los principios de la agricultura natural.
Mi objetivo es alimentar allí a los residentes del Centro ¡Viva la Vida! y ofrecerles un entorno propicio para el bienestar y la regeneración.
Soy idealista y realista
Me mueve un fuerte ideal de un mundo mejor, que llamo «Mundo Nuevo», pero lo que realmente me llena es acercar cada vez más la realidad que vivo a ese ideal. Me gusta mucho, en este sentido, la siguiente frase, atribuida a Albert Schweitzer: «El ideal sigue siendo para nosotros lo que una estrella es para el marino. No puede alcanzarse, pero sigue siendo una guía.»
Los ámbitos que me interesan especialmente están ligados a la vida: la salud natural, la educación natural y la agricultura natural.
Después de haber vivido durante varios años en cinco de los continentes de nuestro magnífico Planeta, adquirí una experiencia que comparto también por escrito. Esa es la vocación de los Libros de Luces para un Mundo Nuevo: dar testimonio de lo que he vivido y puesto en práctica, para inspirar a los lectores a construir, cada uno desde su lugar, un mundo mejor regido por el Amor.
Vivo y trabajo en tres idiomas
Hablo con fluidez tres idiomas: el francés, mi idioma materno; el español, el idioma común de Bolivia, donde vivo desde 2009; y el inglés, el idioma universal de comunicación. Por eso puedo acoger a residentes y voluntarios francófonos, hispanófonos o anglófonos.
Escribo y publico también en estos tres idiomas: en mi sitio web, en mis libros, en mis videos de YouTube y en Facebook. Trabajo primero en francés y voy traduciendo poco a poco.


«Lo que yo llamo el Mundo Nuevo es un mundo ideal en el que soñamos vivir; es decir, un mundo mejor, más bello, más justo, más armonioso, más agradable de habitar y, en definitiva, más feliz. Un mundo liberado del miedo y de los juegos del ego. Un mundo gobernado por las fuerzas del amor auténtico, incondicional y universal. Un mundo donde la paz, la alegría, la tolerancia y la benevolencia se han convertido en la norma.
Seamos el cambio que queremos ver en el mundo, en el espíritu de Gandhi, quien escribió que “si pudiéramos cambiarnos a nosotros mismos, las tendencias del mundo también cambiarían”. Nos corresponde a todos actuar, cada uno desde su propio nivel, para construir este Mundo Nuevo desde ahora mismo. ¡Dejemos de criticar todo aquello que no nos gusta en esta Tierra: es tiempo y energía desperdiciados!
Pongámonos los lentes del amor y, todos juntos, seamos los valientes constructores de un mundo mejor, cada vez más acorde con el ideal que sentimos en lo más profundo de nuestro corazón, sabiendo que, como dice tan bien esta frase atribuida a Albert Schweitzer: “El ideal sigue siendo para nosotros lo que una estrella es para el marinero. No puede alcanzarse, pero permanece como guía.”»
La expresión «Luces para un Mundo Nuevo» se explica en la pagina siguiente :







